Por Carlton Mellick

Traducción por Adolfo Villafuerte


post1Apenas llegamos a casa tomamos turno para insertar el niño dios en el recto de cada uno. Luego fornicamos en el anaquel de arriba del armario de nuestra habitación; la espalda de Mary raspándose contra las polvorientas cajas de ropa y telarañas, mis nalgas abofeteando el techo. Con cada desgarrador movimiento, sentía el increíblemente refrescante dolor de la sonda anal/hijo de Dios mientras se apretaba contra las paredes internas de mi agujero de defecación. Mientras me venía, pensé en robots hechos de madera y suciedad viajando a través del paisaje de desechos del centro de Wyoming.

Nos quedamos quietos allá arriba, queríamos un instante de calma. Mary desvió un poco sus caderas para evitar que un zapato de tacón alto se le enterrara en la espalda baja.

¿En qué piensas?
La voz de Mary llegó desde las sombras.

“…Robots”, respondí.

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THE BABY JESUS BUTT PLUG

By Carlton Mellick

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Once we got home, we immediately took turns inserting the baby jesus into each other’s rectums. And then we fucked on the top shelf in our bedroom closet, Mary’s back grinding into all the dustyboxes of clothes and cobwebs, my butt cheecks smacking against the ceiling. And with each trashing moevement, I felt the unbelievably refreshing pain of thre butt plug/son of God as it squeezed against the interior walls of my defecation hole. And as I came, I thought about robots made out of wood and soil traveling across the garbage landscape of central Wyoming.

We lay still for some quiet moments up there in the closet. Mary shifted her hips a little to prevent a high heeled shoe from digging out her lower back.

“What are you thinking about?”
Mary’s voice came form the shadows.

“…Robots,” I answered.

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